
Apenas llegaba al tablero de timbres, en puntas de pie Lucinda miraba el papelito y luego el portero eléctrico, pero no lograba encontrar el 14 “E” , en ese edificio no había 14 “E”, volvió a mirar el número de la puerta, sí era ese, 2557 pero ni noticias del 14 e.
Lo sospechaba, lo intuyó, pero ahora ante la evidencia y la tarea que tenía por delante, no lograba calmarse. Tocar uno por uno los timbres mientras en su otra mano la comida caliente le abría cada vez más el apetito.
Pero esta vez era peor: había 40 departamentos, no quería volver a pasar por eso, los insultos, los gritos , hasta los ladridos de los perros se escuchaban por el aparato.
-Si señora, de la rotisería, Ud hizo un pedido por casualidad??
- No querida, por favor, no molestes estoy durmiendo la siesta.
Además, aguantar la mirada despectiva de los vecinos que al entrar o salir del edificio sospechaban de su presencia, después de todo: ¿tanto tiempo tenia que estar ahí parada para entregar un pedido??
Y es que en los tiempos de la “inseguridad” cómo gustan en llamarlos en los medios , cualquiera es sospechoso. Ya no ampara el hecho de ser mujer.
“Una banda integrada por chicos de 12 años , tres varones y una mujer asaltaron esta mañana un supermercado, armados con navajas”
Bueno hacía rato ella había pasado los 20 pero todavía le decían nena.
-Nena , ya tocaste este timbre, porque no te dejás de joder!!
Siempre pasaba los mismo , para cuando lograba dar con el responsable del pedido la comida ya estaba fría y se quedaba sin la propina.
Recordó cuando empezó a trabajar: “necesitamos chico para delivery” decía el cartel, ella, que ya estaba cansada de recorrer negocios, se la jugó , necesitaba trabajar urgentemente, entró y dijo,
-vengo por el cartel, señalando el papel que ya se estaba despegando del vidrio por la humedad y la grasa que exudaba la cocina .
Don Tincho la miró de arriba abajo y se quedó un rato largo haciendo foco en su delantera,
- esto es de lunes a domingo, aquí no hay bicicleta ni motito ni nada, ya se nos mató un flaquito y yo no quiero más quilombo, pura pata, vas a poder? No serás muy flojita vos no?
Lucinda contuvo el aire, primero por el asco que le dio esa mirada, luego por la noticia del fallecimiento. En seguida le vino la carita de su beba,
- si señor no se preocupe.
Ya hacía dos años de eso, ya se había acostumbrado a esa mirada inescrupulosa, era como si sus ojos estuvieran ahí abajo, no había manera de que Don Ticho , la mirase a la cara al hablarle. Por suerte no había pasado de ahí, jamás había insinuado nada el hombre.
Pero todavía no lograba acostumbrarse al hecho de que Jacinta, la esposa de Don Tincho, la encargada de tomar los pedidos, fuese sorda, al menos esa era la excusa, pero ella sabía que era una venganza secreta, después de todo no era la única que percibía las miradas de Tincho.
-Si es acá , nena hace una hora hice el pedido!!
21.9.07
El pedido
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Mireya
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21.9.07
Etiquetas: ficción 11 comentarios
16.9.07
Grosas
"Cuando sea grande" quiero ser como ellas(ver más abajo):
RITA LEVI-MONTALCINI (Turin-1909)
NEURÓLOGA, PREMIO NOBEL DE MEDICINA
Soy de familia judía, pero soy laica: abogo por los valores éticos sin esperar recompensas en otra vida.
Rita Levi Montalcini
Premio Nobel de Medicina
22/12/2005
- ¿Cómo celebrará sus 100 años?
- Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me
interesa y me da placer es lo que hago cada día!
- ¿Y qué hace?
- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas
y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando...
- No se jubila.
- ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila,
y se abandona... Y eso mata su cerebro. Y enferma.
- ¿Y cómo anda su cerebro?
- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en
capacidad. Mañana vuelo a un congreso médico...
- Pero algún límite genético habrá...
- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo..., pero no conoce la senilidad.
El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!
- ¿Cómo lo hace?
- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las
restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para
ello conviene estimularlas!
- Ayúdeme a hacerlo.
- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se
degenerará.
- ¿Y viviré más años?
- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es
mantener curiosidades, empeños, tener pasiones...
- La suya fue la investigación científica...
- Sí, y sigue siéndolo.
- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso...
- Sí, en 1942: lo llamé nerve growth factor (NGF, factor de crecimiento
nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se
reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!
- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en
neurocientífica?
- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que
fuese buena esposa, buena madre... Y yo me negué. Me planté y le confesé
que quería estudiar...
- Qué disgusto para papá, ¿no?
- Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo,
tonta y poca cosa... Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me
sentía tan inferior...
- Veo que convirtió eso en un estímulo...
- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba
en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi
gran sueño...!
- Y lo ha hecho..., con su ciencia.
- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchemos contra la
enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en
esos países islamistas...!
- La religión ¿frena el desarrollo cognitivo?
- Sí, la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del
desarrollo cognitivo.
- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?
- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones,
vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones
cognitivas, no hay diferencia alguna.
- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?
- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los
hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!
- ¿De veras?
- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy,
felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica:
¡las herederas de Hipatia!
- La sabia alejandrina del siglo IV...
- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos,
como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo...
- Nadie ha intentado asesinarla a usted...
- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución
de judíos..., y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de
investigar: monté mi laboratorio en mi dormitorio... ¡y descubrí la
apoptosis, que es la muerte programada de las células!
- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e
intelectuales?
- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden
prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos
entre los premios Nobel...
- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?
- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre
predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual.
¡Manejaron emociones, no razones!
- ¿Sucede eso ahora?
- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el
creacionismo en vez del evolucionismo?
- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?
- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está
programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos
recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre bien y mal es
el más alto grado de la evolución darwiniana!
- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?
- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por
su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!
- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia
senil...?
- Curar... Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas
enfermedades.
- ¿Cuál es hoy su gran sueño?
- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de
nuestros cerebros.
- ¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?
- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!
- ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
- Ayudar a los demás.
- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?
- ¡Pero si estoy haciéndolo!
LVD.-

Amelia tiene 95 años!! y un blog que se hizo famoso, la descubrí recién.
No son geniales??
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Mireya
los
16.9.07
Etiquetas: mujeres, Psicología, salud 16 comentarios
12.9.07
Ya casi...
Ya casi llega...
a punto de estallar
la primavera,
mi impaciencia no da tregua.
Debo reconocerlo no soy la misma que en invierno,
juro que es espontáneo ,esta rimita me está matando
(qué horror) tanto cuento infantil antes de dormir
se me vino a pegar así.
Qué papelón ,señor, justo en el blog.
Mas no me puedo contener ya avisé:
la primavera en ciernes me tiene mal
mis hormonas a punto de estallar.


Por lo que le agradezco enormemente.
A continuación procederé a la entrega del premio a quien desee recibirlo, así que no tiene más que avisarme y con honor se lo daré, (aparentemente se trata de un premio femenino, pero no voy a discriminar).
Sean felices!!
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Mireya
los
12.9.07
Etiquetas: Primavera, sentimientos 7 comentarios
3.9.07
Cuál es la verdad?
Esto llegó a mi y me parece muy interesante, vale la pena tomarse un tiempo para verlo dura una horita.
Este video discute la tesis planteada por Al Gore en su película.
A mi personalmente me preocupa la conservación del medio ambiente , así que no estoy contra la ecología. Si me interesa "no comprar buzones" respecto de ciertas supuestas verdades.
El calentamiento global es una realidad y sus posibles consecuencias también ,lo que se discute es su causa.
Saquen sus propias conclusiones.
Les dejo el link :
http://video.google.com/videoplay?docid=-2393417164575039598&q=el+enga%C3%B1o+del+calentamiento+global&pr=goog-sl
El Gran Engaño del Calentamiento Global es un controvertido filme documental del Productor Televisivo Británico Martin Durkin, que argumenta contra la idea de que la actividad del hombre es la principal causa del Calentamiento Global. El filme muestra a científicos, economistas, políticos, escritores, y otros escépticos respecto del "consenso" científico en el tema del Calentamiento Global Antropogénico.
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Mireya
los
3.9.07
Etiquetas: calentamiento global, realidad 15 comentarios
24.8.07
Sonrisas
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Mireya
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24.8.07
Etiquetas: clown, Hospisonrisas, niñez, salud, sentimientos 21 comentarios
13.8.07
Impase
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Mireya
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13.8.07
Etiquetas: creatividad 26 comentarios
2.8.07
Pequeño hermano

Me encantó , así que quise compartirlo con Uds.
TRANSMISION IDEOLOGICA EN UN POPULAR PROGRAMA DE TELE
Pequeño Hermano
"Todas las semanas, millones de personas toman partido para excluir a
alguien", advierte el autor: son los espectadores de Gran Hermano, que, así,
serían llevados a "identificarse con el modelo de exclusión social
imperante".
Por Cesar Hazaki *
El programa de televisión Gran Hermano -exitoso en gran parte del mundo-
gira en torno del eje inclusión/exclusión: los participantes son votados
para quedar o salir expulsados. El formato se ha extendido a otros programas
como Cuestión de peso, donde los participantes deben adelgazar semana a
semana y el que no cumple queda afuera, en otros donde se trata de conseguir
pareja o de bailar en busca de un sueño del que casi todos quedarán
excluidos. En el orbe, semana a semana, en eventos televisivos, millones de
personas toman partido para excluir a alguien. Lo notable es que el eje
inclusión/exclusión propugna una identificación con el modelo social
imperante.
Suele insistirse en que el discurso político ha decaído, que ya no produce
efectos aglutinantes, apasionados en los ciudadanos; que hay un divorcio
entre la población y la política. Sin embargo, la aceptación de la ideología
predominante no se establece sólo de manera directa: muchas veces las
propuestas mediáticas, sobre todo esas que hacen estallar pasiones masivas,
hablan para y por los poderosos. Nos hacen ver lo que necesitan imponer en
el día a día en la cultura del sometimiento.
Los exitosos Gran Hermano, con su eje en el par inclusión/exclusión, ponen
en evidencia el darwinismo social con el que el poder procura someter a los
excluidos y amenazar a los incluidos. El modelo social se hace
entretenimiento masivo. Este proyecto de supervivencia del más apto abreva
en las ideas de Malthus y Herbert Spencer, quien, en el siglo XIX, sostuvo:
"Me limito a desarrollar las opiniones del señor Darwin relacionadas con la
raza humana. Sólo aquellos que progresan llegan finalmente a sobrevivir y
son los seleccionados de su generación". Una clara división entre winners y
losers, que establece como premio la inclusión social para los primeros y la
desaparición de la vida comunitaria para los segundos.
¿Qué hace el público cuando asume un rol protagónico en la exclusión, cuando
decide que una persona debe ser expulsada? Por de pronto, su "voto" lo
constituye como consumidor: él debe pagar por su elección. En su
subjetividad, se dan identificaciones que lo llevan a ser parte del
proyecto. En éste, hay un adentro y un afuera. Y el consumidor-votante actúa
con pasión: "Vos quedás afuera y yo, entre muchos miles, lo decido". Pero el
que quede afuera estará allí por sus propias dificultades o limitaciones. El
drama de la exclusión social se transforma así en una ordalía, una aventura:
cada participante podría torcer ese destino si acertara con las actitudes
adaptativas correctas. La transparencia de la exclusión mediática solicita
explicar en forma exhaustiva, sesuda, las razones, los pecados que cometió
el que queda afuera. Se lo echa porque no merece estar en esa comunidad. Es
un inadaptado social, un perdedor.
En los noventa, el neoliberalismo necesitaba una ciudadanía que aceptara el
desguazamiento del Estado y los índices de desocupación en alarmante aumento
que vendrían. Se trataba de preparar a los ciudadanos para que no se
indignaran ante la desigualdad creciente. El miedo a la desocupación fue el
eje del sometimiento social. La televisión aportó lo suyo. Mientras los
padres eran ganados por Grondona y Neustadt, hubo una propuesta dirigida
especialmente a los jóvenes: los bloopers -también una moda mundial
entonces-. Se trataba de disfrutar con un humor que sólo era una expansión
sin límite del sadismo dirigido contra el débil. Para el poder era necesario
un tipo de humor que reiteraba la celada a un inocente, un castigo que la
víctima no sabía por qué debía recibir; y la traición era realizada por
amigos. Había un correlato entre ese espectáculo y el proceso neoliberal que
propugnaba la ruptura de todo tipo de lazo solidario para realizar, sin
costo, la exclusión social que el capitalismo necesitaba. Si durante la
dictadura militar, la fórmula que sintonizaba con el poder era "Algo habrán
hecho", ahora "Es una jodita para Tinelli": se trataba de reírse de la
desgracia ajena. Aquella frase paradigmática justificaba la crueldad más
terrible, dirigida hacia una sola persona y que contenía en sí los
estereotipos del machismo. Con ese plafond, el menemismo completó el trabajo
que la dictadura había dejado sin terminar.
Las transformaciones tecnológicas permitieron que los espectadores hayan
dejado atrás la pasividad ante la pantalla que dominaba la inicial cultura
televisiva. Hoy la velocidad e inmediatez de la comunicación necesita que el
espectador sea un actor (de reparto) imprescindible en los medios. Pero las
políticas de seducción que desarrollan los medios hacen jugar, en el
entretenimiento, fenómenos masivos que son parte de las políticas
neoliberales.
Gala de exclusión social
Tomemos por caso la "velada de gala" de Gran Hermano: históricamente, se
trató de un tipo de reunión de las clases dominantes; retrotrae a lugares
exclusivos y de selectivo acceso. Smoking, frac, vestidos largos; brillo y
riqueza. La fiesta era a puertas cerradas, y el pueblo, "la chusma", sólo
podía ver entrar o salir a los elegidos, comentar quién venía con quién,
admirar sus joyas, tomar partido por alguno, rechazar a otro. Recogiendo esa
tradición aristocrática, la partida de uno de los participantes se concreta
en una "velada de gala". El televidente que, por teléfono o por mail,
excluye a alguien, se cree un partícipe más de la velada de gala. Así el
proceso de identificación ha realizado todo el camino que el poder requiere.
El televidente ha sido cooptado por la ideología del poderoso. Al votar (con
más pasión que en una elección de diputados), está identificada con un
modelo que banaliza la exclusión social. Por vía del entretenimiento, se ha
identificado con el agresor. La seducción del poderoso ya está en sus deseos
y en sus actos. Acepta las reglas del juego, que lo llevan a aceptar y
banalizar la injusticia social. Este circuito subjetivo va sumando
voluntades para que la sociedad civil se incline hacia la aceptación
creciente de la resignación.
Dado el contexto mundial de segregación, superpoblación y desempleo
creciente, ¿por qué muchas sociedades que, en otros momentos históricos,
rechazaron la injusticia y la exclusión, hoy asumen estos costos sociales
sin mayor dificultad? Christophe Dejours, en La banalización de la
injusticia social (ed. Topía), dice: "En 1980, frente a la creciente crisis
del empleo, los analistas políticos franceses preveían que el número de
desocupados no podría tolerar un índice del 4 por ciento de la población
económicamente activa sin que surgiese una crisis política de envergadura,
con disturbios sociales y movimientos de carácter insurreccional capaces de
desestabilizar al Estado y la sociedad en su conjunto. Ocurría, en esos
años, lo mismo en Japón: los analistas políticos preveían que la sociedad
japonesa no podría asimilar, ni política ni socialmente, una tasa de
desempleo superior al 4 por ciento. Los franceses, como la mayoría de las
sociedades del denominado Primer Mundo, pueden soportar hoy sin graves
conflictos un 13 por ciento o más de su población desocupada". Sigue
Dejours: "Hay en Francia un cambio cualitativo de la sociedad en su conjunto
que implica una atenuación de las reacciones de indignación, cólera y la
justicia. Atenuación paralela al surgimiento de reacciones de reserva, duda
y perplejidad o franca indiferencia, junto con una tolerancia colectiva a la
inacción y una resignación frente a la injusticia y al sufrimiento del otro".
Parafraseando a Dejours, podemos decir que esos programas son una
preparación psicológica para soportar la infelicidad y colaboran en anular
cualquier acción contestaria. Jugar a ser verdugo del que se ganó su
ejecución es incorporarse a la banalización del mal, eje de las políticas
del darwinismo social; es agregarse a los que resuelven sin dolor ni
indignación cuánta gente debe quedar afuera de la distribución de bienes
materiales y simbólicos. Las audiencias, al votar en la velada de gala,
actúan las razones del exterminio. Claro que, para el poder, la mayoría de
los televidentes son tan prescindibles como los expulsados.
* Extractado del artículo "La ordalía mediática de la exclusión", que
aparecerá en el próximo número de la revista Topía. Psicoanálisis, sociedad
y cultura.
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Publicado por
Mireya
los
2.8.07
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